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Presidency  Posición del gobierno de México ante la ejecución en Texas del mexicano José Ernesto Medellín Rojas Martes, 5 de Agosto de 2008 | Comunicado
Comunicado 217 Secretaría de Relaciones Exteriores Ciudad de México
El mexicano José Ernesto Medellín Rojas fue ejecutado hoy por las autoridades de Texas, en claro desacato a la orden de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) del 16 de julio de 2008, conminando a Estados Unidos a tomar todas las medidas necesarias para evitar su ejecución hasta en tanto se procediera a la revisión y reconsideración de su condena, tal y como lo ordenó dicho tribunal internacional en su fallo en el caso Avena y Otros Nacionales Mexicanos (México vs. Estados Unidos de América) del 31 de marzo de 2004. En dicha resolución se reconoce que las autoridades de Texas nunca informaron al connacional sobre el derecho a que su detención fuese notificada al consulado de México, en franca violación a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares (CVRC).
El gobierno de México ha enviado una nota de protesta al Departamento de Estado de Estados Unidos por esta violación al derecho internacional, preocupado por el precedente que pueda sentar para los derechos de los connacionales que puedan ser detenidos en ese país. La Secretaría de Relaciones Exteriores reitera que la importancia fundamental de este caso es el respeto al derecho al acceso a la protección que brindan nuestros consulados a los mexicanos en el exterior.
La Secretaría de Relaciones Exteriores agotó todas las instancias legales a su alcance, tanto internas como internacionales, con el fin de obtener la revisión y reconsideración del caso a la luz de la falta de notificación consular. Se anexa un recuento de las medidas adoptadas en congruencia con el indeclinable compromiso de defender los derechos de los mexicanos.
El Gobierno de México continuará insistiendo en la obligación de Estados Unidos de otorgar la revisión y reconsideración de las condenas de pena de muerte de los otros nacionales mexicanos cubiertos por el fallo Avena. La Secretaría de Relaciones Exteriores reitera su compromiso con la protección consular de los ciudadanos mexicanos en el exterior.
Fuente: Dirección General de Comunicación Social. Secretaría de Relaciones Exteriores, (SRE).
Presidencia de la República de México http://www.presidencia.gob.mx/prensa/?contenido=37679 El Presidente Calderón en el Abanderamiento de la Delegación Mexicana, Juegos Olímpicos Beijing 2008 Miércoles, 16 de Julio de 2008 | Discurso Ciudad de México 
Muy buenos días, amigas y amigos.
Señor licenciado Felipe Muñoz Kapamas, Presidente del Comité Olímpico Mexicano.
Diputada Elizabeth Morales García, Presidenta de la Comisión de Juventud y Deporte de la Cámara de Diputados.
Senador Javier Orozco, Presidente de la Comisión de Juventud y Deporte de la Cámara de Senadores.
Señoras y señores entrenadores.
Estimados campeones olímpicos mexicanos, aquí presentes.
Queridos atletas:
Decía Pierre de Coubertin, quien es el creador del movimiento olímpico moderno: que las mayores alegrías no son las que nosotros mismos gozamos, sino las que procuramos a los demás.
Me da mucho gusto reunirme por última vez con ustedes antes de los Juegos Olímpicos de Beijing, con los más destacados atletas mexicanos, las mujeres y los hombres que han puesto y pondrán aún más, muy, muy en alto el nombre y la Bandera de México en estos Juegos Olímpicos de Beijing, y que brindarán grandes emociones y satisfacciones a nuestra gente.
Seguramente, cuando ustedes comenzaron a practicar su disciplina, jamás imaginaron, o imaginaron algunos de ustedes nada más, que el resultado de su esfuerzo sería el tener el gran honor de representar a México en la máxima justa deportiva.
Sé que cada uno de ustedes ha hecho un enorme esfuerzo personal por estar aquí, que ha sacrificado muchísimas horas de su tiempo, que se ha alejado de su familia, de sus padres y algunos de ustedes, algunas, de sus hijos.
Por su entrega, por su constancia, por su disciplina, la Delegación Mexicana se ha ganado ya la admiración y el respeto de todos los mexicanos.
Estoy convencido de que cada una y cada uno de ustedes es ya un ganador.
En este acto, a nombre de México, les he hecho entrega de nuestra Enseña Patria.
Ustedes se convierten así en los portadores de la Bandera Nacional y en representantes del deporte mexicano en los Juegos Olímpicos 2008. Representan a México, representan nuestros anhelos, representan lo que somos, pero también lo que queremos ser.
Ahora tienen en sus manos la responsabilidad de competir hasta el límite de sus fuerzas, demostrando el coraje y la entrega que han forjado a pulso en este largo proceso de preparación.
Sé muy bien que no se han esforzado sólo para competir en los Juegos Olímpicos, sé que se han preparado física y mentalmente para ganar, para ver a su Bandera ondear orgullosa y para que se escuche en aquellas tierras lejanas y en todo el mundo nuestro Himno Nacional.
Sé que estarán a la altura de ese México que estamos construyendo y que su esfuerzo será grande y digno, y que lucharán por traer a casa las preseas que coronen su esfuerzo.
Ahora que van a la máxima contienda mundial se van a enfrentar a varios desafíos al mismo tiempo; desde luego estarán enfrentando a los mejores atletas del mundo, pero al mismo tiempo estarán enfrentando al público, a los comentaristas deportivos, a la prensa, a lo que van a decir sus vecinos o sus parientes.
De todos ellos nada más concéntrense en los primeros, en los demás atletas; ignoren las críticas, olvídense de qué dirán, porque, y por desgracia, un deporte muy popular, no sé si sólo en nuestro país o en todo el mundo, es aquel que describía un buen amigo mío, Carlos Castillo Peraza, que decía: ninguna cosa buena que hagas quedará impune.
Así que ustedes luchen por su objetivo, concéntrense en ganar y confíen fuertemente en ustedes mismos. Si acaso piensen con todo el corazón en México, en los mexicanos, en sus padres, en sus hermanos y abrazados al ideal que han forjado a lo largo de su vida. Busquen la victoria, porque el triunfo sólo lo merece quien lo busca.
Ustedes son parte de una nueva generación que piensa distinto, que es una generación segura de sí misma, que no tiene miedo a competir y sabe ganar frente al mundo.
Ustedes representan a la juventud mexicana y son símbolo de lo que la Patria debe ser.
Por eso en el Gobierno estamos trabajando duro para responder a su empeño y contribuir a su desarrollo. Estamos haciendo cada vez más un mayor esfuerzo por apoyar a los atletas de alto rendimiento y, al mismo tiempo, para promover la práctica del deporte entre la niñez y la juventud de todo el país.
Como se dijo aquí, para apoyar a la Delegación Olímpica hemos destinado más de 130 millones de pesos. Queremos que nuestros deportistas tengan el mejor entrenamiento y el equipo que necesitan; queremos acompañarlos hasta donde es posible en la lucha por conquistar este sueño.
También aumentamos en un 80 por ciento las becas para los deportistas que pertenecen al Programa de Compromiso Integral de México con sus Atletas, el CIMA, y tenemos el número más grande de becarios en este programa desde su creación.
Tengo un compromiso personal con el deporte porque sé que es el camino para que México pueda vivir mejor, sé que es una de las mejores armas para alejar a nuestros jóvenes y niños de las adicciones que cierran la puerta al futuro del país.
Sé que el deporte protege la salud y más deporte nos permitirá construir un México cada vez más sano.
A partir del ejemplo de ustedes en Beijing, a partir de esta experiencia, tendremos que empezar una nueva etapa para el deporte en México que nos permita masificarlo, sin descuidar, al contario, reforzando la calidad.
Amigas y amigos:
Ustedes son líderes y son ejemplo para la niñez y para la juventud mexicana. En todo el país hay mexicanas y mexicanos que son también un ejemplo de liderazgo, de espíritu competitivo, de entrega y compromiso con el futuro de la Nación.
Ahora, siguiendo el ejemplo que ustedes nos ponen, todos los mexicanos debemos dar lo mejor de nosotros mismos para enaltecer el nombre de México.
Hoy, la sociedad, los actores políticos, los Poderes de la Unión y los tres órdenes de Gobierno, debemos trabajar unidos por el bienestar de los mexicanos.
Es momento de atrevernos, de dejar atrás el miedo, la mediocridad y el temor de realizar los cambios que necesita el país para que México pueda ser distinto y mejor.
Es momento de trabajar en equipo y de construir juntos un México ganador, con oportunidades de desarrollo para todos y donde todos, sin excepción, tengan la esperanza de poder vivir mejor.
En este gran esfuerzo ustedes están haciendo su parte. En sus manos llevan la esperanza de millones de mexicanos que creen en ustedes y en su capacidad de poner muy en alto el nombre de México.
Sé que la contienda será difícil, pero estoy convencido de que así lo harán y desde aquí les acompañaremos todos deseándoles de corazón, el mayor de los éxitos.
Muchas felicidades y a ganar por México.
Enhorabuena.
Presidencia de la República de México http://www.presidencia.gob.mx/prensa/?contenido=37164 El Presidente Calderón en la Ceremonia Conmemorativa al CXLVI Aniversario de la Batalla del 5 de Mayo de 1862 y Toma de Protesta de Bandera a los Soldados del Servicio Militar Nacional Clase 1989, Anticipados y Remisos Lunes, 5 de Mayo de 2008 | Discurso Puebla, Puebla.
 "Hace 146 años, México fue invadido por la primera potencia militar del mundo, el imperio de Napoleón III, que profanó nuestro territorio y amenazó nuestra soberanía".
"El general en jefe de las tropas imperiales, el Conde de Lorencez, desembarcó en Veracruz y avanzó a través del territorio nacional diciendo con petulancia: tan superiores somos a los mexicanos en la organización, en moralidad y en elevación de sentimiento, que a la cabeza de seis mil soldados ya soy el dueño de México".
"El Presidente Benito Juárez convocó a nuestro pueblo para conformar el Ejército de Oriente y detener al invasor, encargando su mando al prócer, el General Ignacio Zaragoza".
"Al llamado a la defensa de la Patria acudieron contingentes de todo el país. El pueblo de México se unió con un solo objetivo: defender nuestra libertad, nuestra independencia y nuestra soberanía".
"Alentados por las palabras de Zaragoza, los mexicanos se batieron como verdaderos héroes frente al enemigo, no cedieron terreno y pelearon cuerpo a cuerpo en defensa de la Patria, prefiriendo derramar su sangre en nuestra tierra antes de ver ondear sobre ella una bandera extranjera".
"Aquel enemigo, el más prestigiado del mundo y aparentemente invencible, cayó derrotado ante un pueblo engrandecido en la batalla y motivado por la noble causa de defender la existencia misma de la Nación mexicana".
"Y a ustedes, jóvenes soldados del Servicio Militar, que protestan el día de hoy su servicio; hoy que concluyen su instrucción, recuerden que a partir de ahora ustedes tienen el más elevado y el más honroso de los deberes, que es: servir a la Patria en las armas cuando ésta así lo requiera".
Señor licenciado Mario Marín Torres, Gobernador del Estado de Puebla.
Señor General Guillermo Galván Galván, Secretario de la Defensa Nacional.
Señor Almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, Secretario de Marina.
Licenciado Othón Bailleres, Presidente de la Gran Comisión del Honorable Congreso del Estado.
Magistrado León Dumit Espinal, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado.
Licenciada Blanca Alcalá Ruiz, Presidenta Municipal de Puebla.
Honorables miembros del presídium, distinguidos invitados especiales, integrantes de las Fuerzas Armadas, jóvenes soldados del Servicio Militar, jóvenes estudiantes.
Señoras y señores:
Hace 146 años, México fue invadido por la primera potencia militar del mundo, el imperio de Napoleón III, que profanó nuestro territorio y amenazó nuestra soberanía.
El anhelo de este imperio era suprimir las libres instituciones republicanas y erigir un régimen monárquico que estuviese a su servicio.
El general en jefe de las tropas imperiales, el Conde de Lorencez, desembarcó en Veracruz y avanzó a través del territorio nacional diciendo con petulancia: tan superiores somos a los mexicanos en la organización, en moralidad y en elevación de sentimiento, que a la cabeza de seis mil soldados ya soy el dueño de México.
Pero el Conde de Lorencez no tomó en cuenta el pundonor ni el valor de los mexicanos para defender la Patria y a sus instituciones; pundonor y valor mucho muy superiores al ejército francés.
El Presidente Benito Juárez convocó a nuestro pueblo para conformar el Ejército de Oriente y detener al invasor, encargando su mando al prócer, el General Ignacio Zaragoza.
Al llamado a la defensa de la Patria acudieron contingentes de todo el país. El pueblo de México se unió con un solo objetivo: defender nuestra libertad, nuestra independencia y nuestra soberanía.  Las tropas mexicanas tomaron posición de esta zona en los fuertes de Loreto y Guadalupe para poner un alto al ejército invasor e impedir su avance hacia la capital del país.
Era el amanecer del 5 de mayo de 1862, cuando el General Zaragoza, a quien hoy recordamos con gran admiración y respeto, arengó a su tropa con estas palabras que debieran estar en la mente y en el corazón de todos los soldados y de todos los mexicanos: Soldados, hoy vais a pelear por un objeto sagrado, vais a pelear por la Patria. Yo prometo que en la presente jornada conquistaréis un día de gloria.
Nuestros enemigos son los primeros soldados del mundo, pero vosotros sois los primeros hijos de México y os quieren arrebatar vuestra Patria. Soldados, veo en vuestra frente la victoria. Viva la Independencia nacional. Viva la Patria.
Alentados por las palabras de Zaragoza, los mexicanos se batieron como verdaderos héroes frente al enemigo, no cedieron terreno y pelearon cuerpo a cuerpo en defensa de la Patria, prefiriendo derramar su sangre en nuestra tierra antes de ver ondear sobre ella una bandera extranjera.
Así, un día como hoy, hace 146 años, nuestro Ejército escribió una de las páginas de gloria más grandes de la historia de México.
Aquel enemigo, el más prestigiado del mundo y aparentemente invencible, cayó derrotado ante un pueblo engrandecido en la batalla y motivado por la noble causa de defender la existencia misma de la Nación mexicana.
El parte de Zaragoza al Presidente Juárez fue el siguiente:
El ejército francés se ha batido con mucha bizarría, su general en jefe se ha portado con torpeza en el ataque.
Por demás, me parece recomendar a usted el comportamiento de mis valientes compañeros. El hecho glorioso que acaba de tener lugar patentiza su brío y, por sí solo, los recomienda.
Las armas nacionales, ciudadano Ministro, se han cubierto de gloria y, por ello, felicito al Primer Magistrado de la República, por el digno conducto de usted, en el concepto de que puedo afirmar con orgullo que ni un sólo momento volvió la espalda al enemigo el Ejército mexicano durante la larga lucha que sostuvo.
En esa gesta heroica, los mexicanos demostraron que la unidad es la mejor arma para derrotar a los enemigos de la Nación.  Nuestros valores patrios están encarnados en esa gloriosa lección de honor, valentía y entrega de los héroes de Puebla.
Hoy los mexicanos enfrentamos nuevos y diferentes desafíos en la construcción de esa Patria libre, próspera y generosa, por la que nuestros próceres entregaron la vida.
Hoy México padece el embate de la criminalidad y de la pobreza, y en ese embate están sus mayores enemigos.
La inseguridad atenta contra la integridad y la paz de nuestras familias, contra la salud y el futuro de nuestros hijos, y contra el desarrollo y el porvenir de nuestro gran pueblo.
Por ello mi Gobierno ha convocado a toda la Nación para enfrentar, con unidad, este terrible mal.
Por ello libramos una lucha sin tregua para recuperar nuestros espacios públicos de manos de los delincuentes. Porque queremos construir un México libre de violencia, libre de drogas, libre de delincuencia.
Igual que los héroes de la Batalla de Puebla, seremos intransigentes con quienes pretenden destruir el tejido de nuestra sociedad y envenenar a nuestra juventud; con quienes prefieren ver derruida la Patria para ganar poder y bienes materiales.
No vamos a dar ni un paso atrás en nuestra lucha por la legalidad y la seguridad, porque queremos garantizar que los mexicanos puedan vivir mejor.
El otro enemigo de México es la pobreza, la pobreza extrema, la miseria que agobia a millones de familias y las priva de toda posibilidad de un mejor futuro.
En este estado y en la mayoría, en todos los estados de la República, hay familias mexicanas que no tienen el mínimo sustento diario.
Esto es un desafío para todas las mexicanas y para todos los mexicanos. Por eso, mi Gobierno está decidido a dar también la batalla contra la miseria e igualar las oportunidades de superación personal y familiar de todos los mexicanos. Esa es la razón de ser del esfuerzo del Gobierno denominado Vivir Mejor.
Vivir Mejor es una convocatoria a todos los actores políticos del país para combatir a fondo y erradicar en el mediano plazo la pobreza extrema.
A esa gran causa nacional debemos sumarnos las mexicanas y mexicanos sin distingos sociales, religiosos, partidistas e ideológicos; saber entender lo que nos une y saber apartar aquello que nos divide.
Estos enemigos, la delincuencia y la miseria que hoy enfrenta México, sólo pueden superarse y derrotarse con unidad.
Los mexicanos sólo podemos vencer estos males y vencerlos pronto, si cerramos filas: si asumimos la tarea como una misión colectiva, como lo hicieran los héroes de la Batalla de Puebla, que enfrentaron, entonces, a un ejército que se decía invencible.
Por eso, afirmo, mexicanas y mexicanos, que es hora de sumar, no de dividir, que es hora de actuar y no de titubear ni de evadir la responsabilidad, porque la Patria es, precisamente, lo que hoy nos demanda.
Y a ustedes, jóvenes soldados del Servicio Militar, que protestan el día de hoy su servicio; hoy que concluyen su instrucción, recuerden que a partir de ahora ustedes tienen el más elevado y el más honroso de los deberes, que es: servir a la Patria en las armas cuando ésta así lo requiera.  En cada una, en cada uno de ustedes, nuestra Nación cuenta siempre con un soldado que habrá de defenderla frente a cualquier enemigo.
En ustedes está, precisamente, lo que el Himno Nacional proclama: un soldado en cada hijo te dio. Por eso los instruyo a defender y a mantener siempre en alto la Bandera Nacional, pues ella enarbola la independencia, la libertad y la unidad que nuestros más grandes héroes nos legaron, aun a costa de la propia vida.
Los instruyo a actuar siempre privilegiando el bien común y el interés general por encima de todo interés particular; a unirse en la aún lucha que hoy libramos por la construcción de un México distinto y mejor; un país libre de violencia y de drogas, un México más justo y equitativo, un México verdaderamente democrático, un país de leyes.
Sigamos el ejemplo de los héroes de Puebla, el ejemplo de Don Benito Juárez y de Ignacio Zaragoza quienes nunca transigieron con los enemigos de la Patria y así nos legaron un país de instituciones, un México de leyes y de libertades.
Por eso digo:
Qué vivan los héroes de Puebla.
Qué viva Ignacio Zaragoza.
Qué viva México.
Gracias.
-MODERADORA: Respetable auditorio: el ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas tomará la Protesta de Bandera a los soldados del Servicio Militar Nacional Clase 1989, anticipados, remisos y personal femenino voluntario, haciendo llegar su voz hasta el último rincón de nuestro país, a través de la red nacional de radio y televisión.
-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Soldados del Servicio Militar Nacional Clase 1989, anticipados y remisos y mujeres voluntarias:
Protestan honrar y defender con lealtad y constancia esta Bandera que simboliza la Independencia, el honor, las instituciones y la integridad del territorio nacional.
-VOCES A CORO: Sí, protesto.
-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Si no lo hacen así, que la Nación se los demande.
Presidencia de la República de México |
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